El Paris Saint-Germain vuelve a quedar en el centro de la escena, pero no por lo deportivo: pese a haber conquistado la UEFA Champions League por primera vez en su historia, el club cerró la temporada 2024-2025 con pérdidas económicas.
Según el informe revelado por el medio especializado 2Playbook, el PSG registró un déficit cercano a los 40 millones de euros, profundizando una tendencia negativa que arrastra desde la pandemia y que ya supera los 930 millones en números rojos acumulados.
📊 Ingresos récord… pero no alcanzan
El dato más llamativo es que el club parisino vive una paradoja:
- Alcanzó ingresos ordinarios de alrededor de 708 millones de euros, con un crecimiento del 12%.
- Incluso, en el global de la temporada llegó a cifras cercanas a los 837 millones, récord histórico de la institución.
Gran parte de ese impulso económico proviene de:
- Competiciones internacionales (Champions y torneos FIFA)
- Patrocinios y merchandising (más de 380 millones de euros)
- Ingresos por estadio, que también crecieron
Sin embargo, el crecimiento de los ingresos no logra compensar el peso estructural del club.
💸 El verdadero problema: el gasto
El principal factor que explica las pérdidas sigue siendo el alto costo operativo, especialmente:
- Masa salarial elevada
- Inversiones en plantilla
- Estructura global del proyecto deportivo
Aun con ajustes en salarios, el PSG no logra equilibrar sus cuentas, en un contexto donde además el fútbol francés atraviesa una crisis por la caída de ingresos televisivos locales.
⚽ Ganar no garantiza equilibrio
El dato rompe con una lógica histórica: ni siquiera ganar la Champions —que le generó más de 140 millones de euros en premios UEFA— fue suficiente para cerrar el ejercicio en positivo.
Esto deja una conclusión clara:
el éxito deportivo del PSG no está acompañado por un modelo económico sostenible en el corto plazo.
📉 Un modelo en revisión
El club controlado por Qatar Sports Investments enfrenta ahora un desafío clave:
mantener competitividad internacional sin seguir profundizando pérdidas.
El caso del PSG refleja una tendencia creciente en el fútbol europeo: equipos que facturan cifras récord, pero que siguen dependiendo de inyecciones externas para sostener su estructura.