La cuenta regresiva para la Copa del Mundo 2026 ya comenzó, pero una fuerte advertencia climática encendió las alarmas en la FIFA y entre los especialistas internacionales: varios partidos del torneo podrían disputarse bajo temperaturas consideradas peligrosas para la salud de jugadores, árbitros e hinchas.
Un reciente informe elaborado por científicos del grupo World Weather Attribution reveló que al menos una cuarta parte de los encuentros programados para el Mundial que organizarán Estados Unidos, México y Canadá se jugarían en condiciones de calor extremo. Incluso, algunos expertos sostienen que ciertos partidos deberían postergarse o suspenderse si las temperaturas superan los límites de seguridad establecidos por organismos médicos y deportivos.
El estudio analizó las 16 sedes que albergarán los 104 partidos del torneo entre junio y julio de 2026, el período más caluroso del año en varias ciudades norteamericanas. Entre las sedes más comprometidas aparecen Miami, Kansas City, Filadelfia y Nueva York, donde las altas temperaturas y la humedad podrían generar un escenario complejo tanto dentro como fuera de los estadios.
Los investigadores utilizaron el índice WBGT, una medición internacional que combina temperatura, humedad, radiación solar y viento para determinar el nivel de estrés térmico sobre el cuerpo humano. Según la FIFPRO, el sindicato mundial de futbolistas, cuando ese índice supera los 28 grados los encuentros deberían suspenderse por razones médicas.
La preocupación crece porque cinco partidos del Mundial podrían desarrollarse directamente bajo condiciones catalogadas como “riesgo extremo”. Además, varios estadios no cuentan con sistemas de climatización total, algo que podría agravar la situación en jornadas de calor intenso.
Frente a este panorama, la FIFA ya analiza distintas medidas preventivas. Entre las opciones aparecen pausas obligatorias para hidratación, horarios nocturnos, áreas refrigeradas para jugadores e hinchas y mayores protocolos médicos durante cada encuentro.
Sin embargo, especialistas en cambio climático consideran que esas acciones podrían no ser suficientes si coinciden olas de calor severas durante el campeonato. La climatóloga Friederike Otto advirtió que el calentamiento global “ya está afectando de manera concreta a los grandes eventos deportivos” y sostuvo que el riesgo térmico será mucho más elevado que en el Mundial de Estados Unidos 1994.
El debate recuerda inevitablemente a lo ocurrido en Qatar 2022, cuando la FIFA decidió trasladar el torneo a noviembre y diciembre para evitar las temperaturas extremas del verano en Medio Oriente.
Ahora, a poco más de un año del inicio de la Copa del Mundo 2026, el clima aparece como un rival inesperado que podría modificar horarios, logística e incluso la organización de algunos partidos del evento deportivo más importante del planeta.