Murió Prichard Colón: la tragedia del boxeador que quedó marcado por una pelea y pasó más de una década con daño cerebral
El exboxeador puertorriqueño falleció a los 33 años, casi 11 años después de sufrir una gravísima lesión cerebral durante su combate contra Terrel Williams. Había llegado invicto a aquella pelea y era considerado una de las grandes promesas del boxeo.
El mundo del boxeo está de luto por la muerte de Prichard Colón, el exboxeador puertorriqueño que falleció a los 33 años, casi once años después de sufrir una devastadora lesión cerebral durante una pelea que cambió para siempre su vida. La noticia fue confirmada por su padre, Richard Colón, quien acompañó al pugilista durante todos estos años.
La historia de Colón es una de las más dolorosas del deporte de los últimos años. En octubre de 2015, cuando tenía apenas 23 años y se encontraba invicto como profesional, enfrentó al estadounidense Terrel Williams en Virginia. Aquella noche sufrió una lesión cerebral que puso fin a su carrera y lo dejó con graves secuelas durante el resto de su vida.
Una promesa que llegó invicta
Colón había construido una carrera profesional que invitaba a soñar con grandes títulos. Antes de aquella pelea acumulaba 16 victorias, 13 de ellas por nocaut, y era considerado una de las figuras jóvenes con mayor proyección.
El combate contra Williams se disputó el 17 de octubre de 2015 en el EagleBank Arena de Fairfax, Virginia. Ambos llegaron sin derrotas y el enfrentamiento era presentado como una oportunidad importante para dos jóvenes que buscaban avanzar en la categoría.
Pero el desarrollo de la pelea estuvo atravesado por una situación que posteriormente generaría enormes cuestionamientos: Colón denunció en reiteradas oportunidades haber recibido golpes en la parte posterior de la cabeza, conocidos en el boxeo como “rabbit punches” o golpes de conejo, una acción ilegal debido al riesgo que representa para el cerebro y la médula cervical.
Los golpes ilegales y una pelea que terminó en tragedia
Durante el combate, Colón reclamó al árbitro por los golpes recibidos en la nuca. También hubo sanciones por golpes bajos y momentos de confusión dentro del ring.
En uno de los episodios más recordados, Colón recibió otro impacto en la parte posterior de la cabeza y terminó cayendo. La pelea continuó hasta el noveno asalto.
Finalmente, el equipo de Colón retiró sus guantes al interpretar que el combate había terminado, pero el árbitro determinó que el púgil no había respondido al llamado para continuar y decretó su descalificación.
El desenlace deportivo, sin embargo, pasó rápidamente a un segundo plano.
“Estoy mareado, no puedo ver”
Después del combate, Colón comenzó a sentirse cada vez peor. Según el relato de su madre, Nieves Meléndez, el boxeador le manifestó que estaba mareado y que no podía ver.
Poco después se descompensó en el vestuario y fue trasladado de urgencia a un hospital. Los médicos detectaron un hematoma subdural, producto de la grave lesión cerebral que había sufrido. Fue sometido a una cirugía de emergencia y posteriormente cayó en coma.
Colón permaneció 221 días en coma. Cuando finalmente despertó, las consecuencias neurológicas eran irreversibles. Pasó a necesitar atención permanente y quedó severamente discapacitado, bajo el cuidado de su familia durante los años siguientes.
Su carrera profesional había terminado aquella noche.
Más de una década bajo el cuidado de su familia
Durante los años posteriores, sus padres se convirtieron en sus principales cuidadores. La familia atravesó un largo proceso de terapias y tratamientos para intentar mejorar su calidad de vida.
La historia de Colón generó además un fuerte debate dentro del boxeo sobre la seguridad de los deportistas, la actuación de los árbitros y la necesidad de controlar con mayor rigurosidad los golpes ilegales.
En 2021, el Consejo Mundial de Boxeo (CMB) lo reconoció como campeón honorario, en homenaje a su lucha y a la fortaleza que mostró durante años frente a las consecuencias de aquella lesión.
La muerte de Prichard Colón
La muerte del exboxeador fue comunicada por su padre, Richard Colón, a través de las redes sociales. En su mensaje recordó el deseo que tenía su hijo de regresar a Puerto Rico y agradeció el acompañamiento y las oraciones recibidas por la familia durante todos estos años.
Colón tenía 33 años.
Aunque todavía no se informó públicamente una causa específica de muerte distinta de su prolongado cuadro de salud, su fallecimiento se produce después de casi once años de graves secuelas derivadas de la lesión cerebral sufrida en aquella pelea de 2015.
¿Qué pasó con Terrel Williams?
El estadounidense Terrel Williams continuó boxeando después de aquella pelea, aunque su carrera quedó inevitablemente vinculada a la tragedia de Colón.
Luego de permanecer más de dos años alejado de los cuadriláteros, regresó en 2017 y disputó algunos combates más. Su última pelea profesional fue en 2019, cuando perdió ante el puertorriqueño Thomas Dulorme.
Williams sostuvo posteriormente que nunca tuvo intención de provocar el daño que sufrió Colón y expresó preocupación por el estado de salud de su antiguo rival.
Una historia que vuelve a abrir el debate sobre la seguridad en el boxeo
La muerte de Prichard Colón vuelve a poner sobre la mesa uno de los grandes dilemas del boxeo: cómo proteger a los atletas de lesiones cerebrales que pueden cambiar sus vidas para siempre.
Su caso quedó asociado a los golpes ilegales recibidos en la nuca, pero también a los interrogantes sobre la actuación de quienes debían garantizar su seguridad durante el combate.
Colón llegó aquella noche como una promesa invicta de apenas 23 años. Salió del ring con una lesión que terminó con su carrera y condicionó el resto de su vida.
Casi once años después de aquella pelea, murió a los 33. Su historia quedó como uno de los episodios más trágicos y conmovedores de la historia reciente del boxeo.
