Andrés Alderete reflexiona sobre las ligas y las necesidades de sentirse más apoyadas en medio de la crisis económica

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Andrés Alderete reflexiona sobre las ligas y las necesidades de sentirse más apoyadas en medio de la crisis económica

La Liga Albardón-Angaco vuelve a ponerse en marcha este fin de semana con el inicio del Torneo Clausura, pero detrás de la competencia deportiva aparece una realidad que excede los resultados y las tablas de posiciones. Para Andrés Alderete, presidente de la entidad, el desafío de los clubes del interior de San Juan pasa también por conseguir los recursos necesarios para sostener una estructura que cumple una función deportiva y, fundamentalmente, social.

La Liga Albardón-Angaco fue una de las pocas competencias departamentales que logró mantener actividad durante este 2026. En un escenario complejo para el fútbol del interior provincial, el sostenimiento de los campeonatos representa un esfuerzo importante para las instituciones y sus dirigentes.

 

Ahora, el objetivo es darle continuidad al calendario con el comienzo del Clausura.

 

El Clausura ya tiene todo listo

 

El nuevo campeonato comenzará este fin de semana y tendrá una primera etapa dividida en dos zonas.

En la Zona A estarán Campo Afuera, Villa Evita, ADA, Sport Argentino, Paso de Los Andes y Defensores de Racing.

Mientras que la Zona B estará integrada por San Miguel, Angaco, Defensores de San Martín, Huracán, Rincón, Instituto La Laja y Arroyito Junior.

 

La distribución ya quedó definida y los clubes trabajan en los últimos detalles para volver a competir.

 

Para Alderete, poner nuevamente en marcha la pelota implica mucho más que organizar partidos. Significa movilizar dirigentes, cuerpos técnicos, jugadores, árbitros, familias y colaboradores de cada una de las instituciones que forman parte de la Liga.

 

Y en los departamentos alejados, esa estructura adquiere una dimensión todavía mayor.

 

El fútbol como herramienta de contención

 

Uno de los ejes de la mirada del presidente de la Liga Albardón-Angaco es el papel que cumplen los clubes dentro de sus comunidades.

 

Las instituciones deportivas no solamente entrenan jugadores y organizan campeonatos. Son espacios de encuentro, contención y acompañamiento para chicos y jóvenes que encuentran allí una actividad que los vincula con sus pares y con la comunidad.

 

Por eso, para Alderete, sostener un club implica asumir costos que van mucho más allá de lo estrictamente futbolístico.

 

Traslados, indumentaria, mantenimiento de los campos de juego, iluminación, seguridad, arbitrajes, materiales deportivos y organización de las diferentes categorías forman parte de una estructura que requiere recursos permanentes.

 

La dificultad se profundiza cuando se trata de instituciones ubicadas en departamentos alejados del centro de la provincia.

 

Una realidad diferente para las ligas del interior

 

El planteo de Alderete apunta también a una discusión más amplia: cómo se distribuyen los recursos destinados al fútbol sanjuanino.

 

La realidad de una institución ubicada en el microcentro provincial no necesariamente es la misma que la de un club de Albardón, Angaco, Iglesia, Jáchal, Valle Fértil o cualquier otro departamento alejado.

 

Las distancias, los costos de traslado y las condiciones de infraestructura generan necesidades diferentes.

 

En ese sentido, el dirigente considera necesario que las políticas de asistencia contemplen esas diferencias y que las instituciones del interior puedan recibir un respaldo acorde con los gastos que deben afrontar para competir.

 

La discusión cobra mayor relevancia en un año en el que varias ligas departamentales directamente no pudieron sostener sus torneos. Las dificultades económicas obligaron a algunas competencias a frenar su actividad, dejando expuesta la compleja situación que atraviesan numerosos clubes.

 

La diferencia entre las ligas normalizadas y las intervenidas

 

Otro de los puntos que aparece en el análisis de Alderete es la situación institucional de las diferentes ligas.

 

El fútbol sanjuanino atraviesa realidades administrativas diferentes: algunas entidades trabajan para cumplir con los requisitos institucionales y mantener sus estructuras regularizadas, mientras otras atraviesan procesos de intervención o normalización.

 

El dirigente pone sobre la mesa esa diferencia y plantea la necesidad de que las instituciones que realizan el esfuerzo de cumplir con las exigencias también puedan sentirse acompañadas.

 

El reclamo no se limita solamente a una cuestión económica, sino que apunta a la necesidad de establecer criterios que contemplen las distintas realidades que atraviesan las ligas de la provincia.

 

Porque, en definitiva, detrás de cada liga hay clubes que deben afrontar gastos concretos y comunidades que dependen de esas instituciones para mantener activa una estructura deportiva durante todo el año.

 

No todas las instituciones tienen las mismas necesidades

 

La discusión que propone Alderete no pasa solamente por reclamar más dinero, sino por revisar cómo se determina la asistencia.

 

El punto central es que no todas las instituciones tienen los mismos costos ni enfrentan las mismas dificultades.

 

Un club del microcentro puede tener una infraestructura y una disponibilidad de recursos diferente respecto de una institución que debe recorrer decenas de kilómetros para disputar un partido, trasladar divisiones inferiores o conseguir elementos básicos para entrenar.

 

Por eso, el dirigente entiende que el criterio de distribución debería contemplar la realidad territorial.

 

La pregunta que queda planteada es si resulta justo que una institución ubicada en una zona con mayores costos operativos reciba exactamente el mismo respaldo que otra que desarrolla su actividad en condiciones completamente diferentes.

 

El desafío de mantener la competencia

 

En ese contexto, el comienzo del Clausura representa también una señal positiva.

 

La Liga Albardón-Angaco logró sostener su calendario y volverá a poner en movimiento a sus instituciones este fin de semana.

 

La dirigencia deberá afrontar nuevamente el desafío de sostener la competencia, pero también de garantizar que los clubes puedan seguir funcionando durante todo el año.

 

Para Alderete, el fútbol del interior necesita ser mirado desde una perspectiva diferente. No solamente como una competencia que organiza partidos cada fin de semana, sino como una red de instituciones que cumplen un papel fundamental en cada departamento.

 

Una mirada que trasciende a Albardón y Angaco

 

La reflexión del presidente de la Liga Albardón-Angaco se instala así dentro de una problemática que atraviesa a buena parte del fútbol sanjuanino.

 

La crisis económica impacta directamente en las instituciones y obliga a los dirigentes a buscar permanentemente alternativas para sostener las actividades.

 

Los clubes necesitan recursos para competir, pero también para existir.

 

Y en los departamentos más alejados, donde las distancias, los costos y las condiciones estructurales presentan dificultades adicionales, el acompañamiento puede resultar determinante para evitar que una institución termine bajando sus puertas o que una liga tenga que suspender su campeonato.

 

El planteo de Alderete es que el fútbol departamental necesita sentirse más respaldado y que las ayudas deben contemplar las diferencias existentes entre las instituciones del centro de la provincia y aquellas que desarrollan su actividad en zonas más alejadas.

 

La pelota vuelve a rodar, pero el reclamo continúa

 

Este fin de semana, la pelota volverá a rodar en Albardón y Angaco. Los equipos comenzarán a disputar un nuevo Torneo Clausura y los clubes volverán a recuperar su dinámica habitual.

 

Sin embargo, detrás de cada partido habrá dirigentes que deberán seguir haciendo equilibrio para mantener de pie a las instituciones que representan.

 

La mirada de Andrés Alderete deja planteada una discusión que excede a una sola liga: cómo fortalecer al fútbol del interior en un contexto económico complejo y cómo garantizar que las instituciones que cumplen una función social fundamental puedan contar con un acompañamiento acorde a sus necesidades.

 

Porque para los clubes departamentales, competir cada fin de semana es apenas una parte del desafío. El verdadero objetivo es poder sostener durante todo el año los espacios que contienen a cientos de chicos, jóvenes y familias en cada rincón de San Juan.

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