Iturrieta llamó a reinventar los clubes: “Los dirigentes tenemos que buscar alternativas para sobrevivir”
El presidente de Colón Junior y tesorero de la Liga Sanjuanina de Fútbol habló de la realidad que atraviesan las instituciones en un contexto económico complejo. Planteó la necesidad de generar recursos propios, dejar atrás la dependencia exclusiva de los subsidios y adaptar las estructuras a los nuevos tiempos. También destacó el trabajo con los padres para recuperar valores y frenar la violencia en las canchas.
La realidad económica del país también golpea de lleno a las instituciones deportivas. Mantener un club abierto, sostener las actividades y afrontar los costos de una competencia requiere cada vez mayores esfuerzos de parte de los dirigentes.
En ese contexto, Gerardo Iturrieta, presidente de Colón Junior y tesorero de la Liga Sanjuanina de Fútbol, planteó la necesidad de que los dirigentes tengan la capacidad de reinventarse, gestionar y buscar nuevas alternativas para que los clubes puedan sostenerse.
Durante una extensa charla, el dirigente abordó distintos aspectos que atraviesan actualmente al fútbol sanjuanino: desde la situación económica de las instituciones hasta el rol de los padres y la necesidad de combatir la violencia.
Reinventarse para sostener a los clubes
Iturrieta puso especial énfasis en el escenario económico que atraviesa actualmente el país y en cómo ese contexto repercute directamente sobre los clubes.
Las instituciones deben afrontar costos cada vez más elevados para mantener sus instalaciones, pagar servicios, comprar materiales, trasladar equipos, participar de los torneos y sostener las diferentes disciplinas.
Ante esa realidad, el dirigente consideró que los clubes no pueden quedarse solamente esperando que llegue un subsidio.
La asistencia estatal puede representar una herramienta importante y necesaria para muchas instituciones, especialmente para aquellas que cumplen una función social fundamental en sus comunidades. Sin embargo, para Iturrieta también resulta indispensable que los dirigentes desarrollen capacidad de gestión y encuentren nuevas fuentes de financiamiento.
“Tenemos que reinventarnos”, es uno de los conceptos que atraviesa su mirada sobre el presente de las instituciones.
El desafío pasa por generar recursos propios, conseguir sponsors, desarrollar actividades, organizar eventos, establecer convenios y encontrar alternativas que permitan que cada club tenga una estructura económica lo suficientemente sólida para atravesar momentos difíciles.
No esperar solamente el subsidio
En su análisis, Iturrieta también marcó una diferencia importante: recibir un subsidio no puede convertirse en la única estrategia económica de una institución.
Los dirigentes tienen que salir a buscar soluciones.
Esto implica pensar al club como una institución que, además de cumplir una función deportiva y social, necesita una administración eficiente y una planificación económica que le permita proyectarse.
La tarea dirigencial, en los tiempos actuales, exige mucho más que organizar un campeonato o conformar un plantel. También requiere gestionar recursos, buscar oportunidades y encontrar herramientas para que el club pueda continuar funcionando aun cuando la situación económica sea adversa.
“Hay que adaptarse a la realidad”, es el concepto que aparece detrás de esta postura.
Porque si los costos aumentan y los ingresos tradicionales ya no alcanzan, la alternativa no puede ser solamente esperar una ayuda externa. La dirigencia debe ser creativa, profesionalizar su gestión y buscar nuevas formas de financiamiento.
El otro gran desafío: los padres y la violencia
Pero la economía no fue el único tema abordado por el presidente de Colón Junior.
Iturrieta también habló sobre uno de los problemas que más preocupa al fútbol: la violencia que muchas veces comienza en las tribunas y termina afectando directamente a los chicos que están dentro de la cancha.
Desde Colón Junior se vienen desarrollando charlas destinadas a fortalecer los valores y, especialmente, a generar conciencia entre los padres.
El objetivo es que los adultos comprendan que las categorías infantiles y juveniles tienen una finalidad formativa. Los chicos van a jugar, a aprender, a compartir y a desarrollarse, y no deberían quedar atrapados en las presiones o discusiones de los mayores.
El dirigente entiende que los padres tienen un papel fundamental y que muchas veces deben ser ellos mismos quienes ayuden a bajar los niveles de tensión.
Un grito, un insulto al árbitro, una agresión hacia un entrenador o una provocación al rival pueden terminar convirtiendo un partido de chicos en un escenario de conflicto.
Por eso, el trabajo de concientización debe comenzar antes de que aparezca el problema.
Recuperar el sentido del fútbol
Para Iturrieta, combatir la violencia no significa solamente aplicar sanciones cuando ocurre un hecho grave. También implica trabajar previamente sobre los valores.
Respeto, compañerismo, tolerancia, solidaridad y comportamiento deportivo son conceptos que deben volver a ocupar un lugar central.
Y allí aparece nuevamente la responsabilidad de los clubes.
Las instituciones no solamente forman jugadores. También forman personas.
Por eso, las charlas con los padres, el acompañamiento de los entrenadores y el trabajo cotidiano de los dirigentes forman parte de una misma tarea: construir un ambiente donde los chicos puedan disfrutar del deporte sin quedar expuestos a conflictos generados por los adultos.
Una Liga que también necesita adaptarse
Como tesorero de la Liga Sanjuanina, Iturrieta también habló sobre la necesidad de actualizar las estructuras de la institución.
En ese sentido, consideró necesario continuar trabajando para modificar y reforzar el estatuto de la Liga Sanjuanina, adaptándolo a las necesidades actuales.
La realidad del fútbol cambió y las normas también necesitan acompañar esa transformación.
Las nuevas exigencias económicas, administrativas y deportivas obligan a las instituciones a revisar mecanismos que fueron establecidos en otros momentos y que hoy pueden necesitar modificaciones.
Actualizar el estatuto no significa solamente cambiar normas por cambiar. Se trata de contar con una estructura institucional acorde al fútbol que existe actualmente y que permita afrontar los desafíos que tienen por delante los clubes.
Dirigentes ante una nueva etapa
El mensaje de Iturrieta apunta, en definitiva, a una transformación que debe darse en distintos niveles.
Los dirigentes tienen que reinventarse para conseguir recursos. Los clubes deben aprender a administrar mejor y buscar alternativas. La Liga necesita adaptar sus normas. Y las familias tienen que comprender que el fútbol formativo no puede convertirse en un espacio de violencia.
En un escenario económico complejo, sobrevivir y crecer requiere gestión, creatividad y capacidad de adaptación.
Y en una época en la que los episodios de violencia aparecen con demasiada frecuencia alrededor del fútbol, también resulta indispensable recuperar algo tan básico como el respeto.
Ese parece ser el desafío que plantea Iturrieta: clubes económicamente más fuertes, dirigentes con mayor capacidad de gestión y una comunidad deportiva donde los valores vuelvan a estar por encima del resultado de un partido.
