Murió Tulio Crespi, el constructor que marcó seis décadas del automovilismo argentino y llegó a Netflix con “Senna”
Tenía 88 años y había dedicado más de seis décadas al diseño, construcción y preparación de autos de competición. Desde su fábrica de Balcarce creó modelos emblemáticos y, en los últimos años, fabricó las réplicas utilizadas para la serie de Netflix sobre Ayrton Senna.
El automovilismo argentino está de luto. Tulio Crespi, uno de los constructores y diseñadores más reconocidos de la historia del deporte motor nacional, murió este martes a los 88 años. Su trayectoria se extendió durante más de seis décadas y dejó una marca en distintas categorías del automovilismo argentino.
Crespi no fue solamente fabricante. También fue diseñador, preparador y piloto, y convirtió su pasión por los autos en una actividad que atravesó generaciones. Desde sus primeros trabajos en la década de 1960 hasta los proyectos realizados en los últimos años, su apellido quedó asociado a los autos de fórmula y a diferentes categorías del deporte motor.
Su fábrica instalada en Balcarce se transformó con el paso de los años en uno de los principales puntos de referencia para la construcción artesanal de vehículos de competición en Argentina.
De un pequeño taller al “Padre de la Fórmula”
La relación de Crespi con los autos comenzó cuando era muy joven. Influenciado por su hermano Humberto “Nenín” Crespi, se acercó al mundo de las carreras y comenzó a experimentar con la construcción y preparación de vehículos.
En 1961 instaló su primer taller en Palermo Viejo y, apenas dos años después, construyó el Tulia 1, un monoposto inspirado en un pequeño NSU. Ese proyecto marcó el comienzo de una extensa trayectoria como constructor.
Con el tiempo, sus diseños comenzaron a ganar protagonismo en distintas categorías y Crespi fue conocido como el “Padre de la Fórmula” por su enorme aporte a la construcción de monoplazas en el automovilismo argentino.
Durante décadas, sus chasis estuvieron presentes en categorías de fórmula y fueron utilizados por numerosos pilotos que posteriormente desarrollaron sus carreras en diferentes niveles del automovilismo.
El Petiso-Torino, uno de sus autos más recordados
Entre sus creaciones más conocidas aparece el Petiso-Torino, un proyecto que nació a partir de un Torino accidentado que había sido utilizado en Turismo Carretera.
Crespi trabajó sobre la estructura del vehículo y modificó radicalmente su diseño para conseguir una configuración más baja y aerodinámica.
El resultado fue un auto que rápidamente llamó la atención y que quedó asociado a una etapa particular del Turismo Carretera y de la creatividad de los constructores argentinos.
También desarrolló modelos para uso fuera de las pistas, entre ellos el Tulia GT y la Tulieta, que mostraron otra faceta de su trabajo como diseñador.
Balcarce se convirtió en su casa
Con el crecimiento de su actividad, Crespi trasladó su producción a Balcarce, una de las ciudades argentinas históricamente vinculadas al automovilismo.
Desde allí continuó fabricando chasis, prototipos y diferentes vehículos de competición.
Su actividad también estuvo relacionada con el TC 2000, donde tuvo un equipo propio y trabajó en proyectos de distintas marcas y pilotos.
Pero fue especialmente importante su relación con las categorías de fórmula, donde sus construcciones tuvieron una presencia sostenida durante décadas.
El último gran proyecto: los autos de “Senna”
Una de las últimas grandes obras de Crespi tuvo una repercusión internacional.
Su fábrica fue convocada para construir las réplicas de los monoplazas que aparecen en “Senna”, la serie de Netflix basada en la vida del legendario piloto brasileño Ayrton Senna.
El equipo argentino construyó más de 20 réplicas para la producción audiovisual, reproduciendo los autos de competición que aparecen a lo largo de la historia.
El trabajo fue particularment
