Polémica en All Boys-Godoy Cruz: Lamolina cambió un penal tras ver un celular

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Polémica en All Boys-Godoy Cruz: Lamolina cambió un penal tras ver un celular

Una situación poco habitual marcó el partido entre All Boys y Godoy Cruz y abrió una fuerte discusión alrededor del procedimiento utilizado por el árbitro Nicolás Lamolina. El juez había sancionado inicialmente un penal, pero posteriormente modificó su decisión y terminó otorgando un tiro libre después de una interrupción de 23 minutos.

El punto central de la controversia quedó relacionado con la aparición de un teléfono celular en medio de las discusiones. Durante la secuencia, al árbitro le exhibieron imágenes de la jugada en un dispositivo móvil antes de que resolviera cambiar su determinación inicial.

La discusión no quedó limitada a determinar si la infracción había ocurrido dentro o fuera del área, sino también al mecanismo utilizado para revisar una decisión arbitral durante un encuentro en el que ese tipo de asistencia tecnológica no forma parte de los procedimientos autorizados.

La jugada que provocó la interrupción

Lamolina había considerado inicialmente que la infracción correspondía a un penal para All Boys.

A partir de esa sanción comenzó una extensa protesta y el partido permaneció detenido durante 23 minutos.

En medio de las discusiones se produjo una escena que posteriormente quedó en el centro de la polémica: Nahuel Brunet le mostró al árbitro imágenes de la acción a través de un teléfono celular.

También apareció Héctor Capurrlo, ex dirigente de All Boys, quien le exhibió imágenes con la intención de mostrarle que la infracción se había producido fuera del área.

Finalmente, Lamolina rectificó su decisión. El juego se reanudó con un tiro libre a favor de All Boys y quedó sin efecto el penal que había señalado originalmente.

El celular y el interrogante sobre la decisión de Lamolina

La principal discusión reglamentaria gira alrededor de un aspecto concreto: establecer qué elemento llevó al árbitro a cambiar su resolución.

Durante la secuencia, Lamolina explicó que un asistente le había comunicado que la infracción no había sido penal. Sin embargo, la aparición del teléfono celular y la visualización de imágenes particulares generaron interrogantes sobre la forma en la que terminó adoptándose la decisión definitiva.

El problema reglamentario surgiría si la modificación del fallo hubiera sido consecuencia directa de las imágenes observadas en el celular.

Las Reglas de Juego permiten que un árbitro pueda rectificar determinadas determinaciones cuando advierte un error o recibe información de integrantes del equipo arbitral, como los asistentes o el cuarto árbitro.

Lo que no está permitido es utilizar imágenes provenientes de dispositivos particulares como herramienta para revisar técnicamente una jugada.

Qué establece la Regla 5

La Regla 5 contempla la autoridad del árbitro para modificar algunas decisiones bajo determinadas circunstancias.

Esa posibilidad incluye la información que pueda recibir de los integrantes oficialmente habilitados del equipo arbitral.

Sin embargo, las Reglas de Juego 2026/27 establecen límites para la utilización de tecnología que no forme parte de los sistemas oficiales previstos para el partido.

En ese contexto, un teléfono celular no cumple la función de un sistema VAR ni puede ser utilizado como mecanismo reglamentario para revisar una decisión técnica o disciplinaria.

Por ese motivo, incluso si la determinación final de Lamolina hubiera sido técnicamente correcta, la discusión pasa por conocer cuál fue el procedimiento concreto que utilizó para llegar a esa resolución.

Una polémica que excede la sanción del penal

La situación generó un debate que va más allá de determinar si la falta ocurrió dentro o fuera del área.

El eje pasa por la independencia de las decisiones arbitrales y por la necesidad de que cualquier modificación durante un partido se produzca mediante los mecanismos expresamente contemplados en el reglamento.

Permitir que entrenadores, dirigentes u otras personas puedan exhibir imágenes particulares para intentar modificar una decisión podría generar un antecedente sobre la utilización de material tecnológico que no forma parte del sistema oficial del encuentro.

Por eso, el episodio ocurrido durante All Boys-Godoy Cruz quedó bajo discusión tanto por el fallo inicial como por la extensa interrupción y, especialmente, por la aparición del celular durante el proceso que terminó con la rectificación.

El partido estuvo detenido durante 23 minutos

Después de las protestas, las conversaciones entre el árbitro y los protagonistas y la revisión de la situación, Lamolina dejó sin efecto el penal inicialmente sancionado.

El encuentro pudo continuar 23 minutos después.

La reanudación se produjo mediante un tiro libre para All Boys, confirmando que la determinación final fue considerar que la infracción había ocurrido fuera del área.

Desde entonces, el foco quedó puesto en establecer si Lamolina modificó su decisión exclusivamente por la información recibida de uno de sus asistentes o si las imágenes que le mostraron mediante un teléfono celular tuvieron algún grado de influencia.

Esa diferencia resulta determinante desde el punto de vista reglamentario, debido a que la primera alternativa forma parte de las herramientas disponibles para un árbitro, mientras que la utilización de un video particular para revisar una jugada no está contemplada como procedimiento autorizado.

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