El regreso de Leandro Paredes a Boca Juniors significó mucho más que la vuelta de un futbolista surgido del club. Desde su llegada, el volante se convirtió en el eje que necesitaba el equipo para recuperar identidad, funcionamiento y jerarquía en el mediocampo. Su influencia se notó de inmediato: ordenó los tiempos, mejoró la circulación de la pelota y dio equilibrio a un Boca que venía mostrando irregularidades.
Paredes asumió un rol de liderazgo natural dentro del plantel. Su experiencia en el fútbol europeo le permitió transmitir calma, carácter y una forma distinta de competir. En los entrenamientos y en el vestuario, su presencia potenció a jugadores jóvenes y también a los más experimentados, generando un ambiente de mayor cohesión y confianza.
Dentro de la cancha, su aporte fue determinante. Con una pegada precisa y una lectura de juego que pocas veces se ve en el fútbol local, Paredes se convirtió en un faro: maneja los ritmos, pausa cuando hace falta y acelera cuando el equipo necesita ir al frente. Sus centros y cambios de frente se volvieron un recurso constante para abrir partidos y generar situaciones de riesgo.
El buen momento futbolístico de Boca también tiene su sello. El equipo ganó solidez, recuperó protagonismo en el torneo y volvió a mostrarse competitivo en partidos importantes. La influencia del mediocampista fue clave en esta recuperación: su presencia logró que Boca volviera a tener esa esencia de equipo confiable, equilibrado y dueño de la pelota.
El impacto de Paredes no solo es futbolístico, sino también emocional. Para el hincha, representa la vuelta de un ídolo formado en casa, alguien que regresó para dar una mano en un momento donde el club necesitaba temple y claridad. Con su jerarquía, el equipo encontró un guía, un conductor y un referente capaz de sostener la estructura en los momentos decisivos.
Hoy, Paredes es uno de los jugadores más influyentes del fútbol argentino y una pieza indiscutida en el andamiaje de Boca. Su versión actual combina madurez, personalidad y un dominio del mediocampo que lo transforma en el gran motor del equipo. Su regreso no solo revitalizó al plantel, sino que también encendió nuevamente la ilusión del mundo xeneize.