“No es un caso aislado”: crece la preocupación por la violencia en la Liga Universitaria y esperan sanciones ejemplares
El violento ataque sufrido por un árbitro en el partido entre Antorcha y El Almendro generó una fuerte ola de repercusiones dentro y fuera del ámbito de la Liga Universitaria de la Universidad Nacional de San Juan (UNSJ). Más allá de la gravedad del hecho puntual, desde distintos sectores coinciden en que se trata de un episodio que expone un problema estructural: la violencia dejó de ser una excepción y se ha convertido en una situación cada vez más frecuente dentro de la competencia.
Autoridades universitarias reconocieron que el caso no puede analizarse de manera aislada. “Este año hemos visto un crecimiento sostenido de las agresiones”, admitió el director de Deportes de la UNSJ, Jorge Rivero, al referirse a una temporada marcada por incidentes reiterados, sanciones disciplinarias, partidos disputados sin público y eliminaciones de equipos.
En ese sentido, el ataque al árbitro aparece como el punto más extremo de una escalada que viene siendo advertida desde hace tiempo. La internación del juez tras la agresión física profundizó la alarma y obligó a la Universidad a activar sus protocolos institucionales, suspender las finales programadas y abrir un proceso disciplinario que podría derivar en sanciones históricas.
Expectativa por sanciones severas
Dentro del ámbito universitario y deportivo crece la expectativa por medidas ejemplares. El Tribunal de Disciplina de la Liga Universitaria cuenta con antecedentes de castigos duros, incluso expulsiones de por vida a jugadores y equipos por hechos de menor gravedad, lo que alimenta la idea de que en esta oportunidad se avanzará con sanciones sin precedentes.
Desde la UNSJ evitaron adelantar resoluciones concretas, pero dejaron en claro que “no va a haber margen para la impunidad” y que se aplicará “toda la normativa vigente con la mayor severidad posible”. La suspensión de las finales de las categorías A y B fue interpretada como una señal clara de la gravedad con la que la institución analiza el caso.
Un problema que se repite
Jugadores, árbitros y dirigentes coinciden en que los episodios de violencia se volvieron moneda corriente dentro de la Liga Universitaria. Discusiones desmedidas, agresiones verbales, amenazas y enfrentamientos físicos forman parte de un escenario que se repite fecha tras fecha y que, según advierten, terminó desembocando en un hecho de extrema gravedad.
El propio Rivero señaló que, pese a las medidas adoptadas durante el año —como jugar sin público o eliminar equipos—, el problema persiste. “Evidentemente hay que evaluar otras medidas para garantizar la seguridad”, reconoció, dejando abierta la puerta a reformas más profundas en el funcionamiento del torneo.
El debate de fondo
El caso reabrió un debate sensible dentro de la comunidad universitaria: hasta dónde el deporte puede tolerar este tipo de conductas y qué rol debe asumir la institución frente a hechos que contradicen los valores que dice promover. Desde la UNSJ remarcaron que la Liga Universitaria no es solo una competencia deportiva, sino un espacio de formación integral.
“La violencia no tiene lugar en la Universidad”, fue el mensaje que bajó con fuerza desde las autoridades, en un contexto donde el fútbol universitario atraviesa uno de los momentos más críticos de su historia reciente.
Mientras avanza la investigación judicial y el Tribunal de Disciplina analiza los pasos a seguir, la Liga Universitaria enfrenta una encrucijada: aplicar sanciones ejemplares que marquen un antes y un después o asumir el riesgo de que la violencia continúe naturalizándose dentro de la competencia.
