DEBATE EN EL RUGBY: ¿DEBE CAMBIARSE LA REGLA DEL “KNOCK-ON” EN LOS FINALIZADORES DE PARTIDO?
La polémica por el reglamento del knock-on —y más precisamente por cómo puede determinar el final de un partido— volvió a cobrar fuerza a partir de las declaraciones del ex atleta y analista Bernard Jackman dentro del rubro del rugby profesional.
En un reciente episodio del podcast RTE Rugby, Jackman cuestionó que un encuentro se decida directamente por una jugada de knock-on en tiempo cumplido sin que existan posibilidades de reanudar el juego con un scrum para el equipo atacante. Su opinión surge tras un clásico entre Munster y Leinster que terminó de esa forma, lo que generó sensaciones encontradas entre jugadores, entrenadores y aficionados, más allá de que la decisión se ajustó al reglamento vigente.
Jackman argumentó que ese tipo de clausuras del partido no reflejan el espíritu competitivo del juego: según él, cuando el resultado está en juego por una sola acción, debería considerarse la opción de reiniciar con un scrum para el equipo que ataca, en lugar de dar por terminado el marcador tras un manejo accidental del balón.
Dijo además que el tema no es nuevo, que lo viene analizando desde hace tiempo y que va a llevar la propuesta a instancias formales ante World Rugby para iniciar un debate reglamentario. Tiene el objetivo de que se evalúe si esta cláusula favorece la emoción y justicia competitiva —o si, por el contrario, deja un “sabor amargo” cuando un partido decisivo termina por un error fortuito en lugar de una jugada ofensiva real.
POR QUÉ GERA CONTROVERSIA EL FINAL POR KNOCK-ON
El debate de Jackman se centra en si es apropiado que un partido —especialmente uno muy parejo y en instantes definitorios— finalice automáticamente por un knock-on, sin permitir que el equipo atacante tenga una última oportunidad de jugar con posesión después de un scrum.
Sus detractores sostienen que las reglas, tal como están escritas, han sido acordadas y mantenidas por décadas para preservar uniformidad en la aplicación global de la ley. Sus defensores, en cambio, creen que ajustar el reglamento para favorecer mayor continuidad del juego en momentos críticos podría hacer el rugby más atractivo para espectadores y más justo para los contendientes.
