Crece la violencia y desde la LIFI piden compromiso real de todos los actores
La problemática de la violencia en el fútbol juvenil vuelve a encender señales de alerta en la Liga Sanjuanina. En este contexto, Wilfredo Portal, responsable de la LIFI (Liga Infantil de Fútbol), expresó su profunda preocupación por el aumento sostenido de episodios conflictivos en las categorías formativas y apuntó directamente a una falta de compromiso colectivo para erradicar esta situación.
Portal fue contundente al señalar que no solo preocupa la reiteración de hechos violentos dentro y fuera del campo de juego, sino también la actitud de muchos sectores que, lejos de colaborar en la solución, optan por minimizar o incluso justificar conductas indebidas. “Se está viendo una tendencia peligrosa: en lugar de acompañar las sanciones o trabajar para corregir conductas, algunos prefieren proteger a los jugadores sancionados”, dejó entrever el dirigente.
Desde la LIFI, organismo encargado de la organización y regulación del fútbol infantil, consideran que este tipo de posturas atenta directamente contra la formación integral de los chicos, que no solo deben desarrollarse como futbolistas, sino también como personas. En ese sentido, Portal remarcó que el objetivo principal de estas categorías no es el resultado deportivo, sino la educación en valores como el respeto, la disciplina y la convivencia.
El dirigente también advirtió que mirar hacia otro lado frente a estos episodios implica una responsabilidad compartida. “Si no hay un compromiso real de clubes, entrenadores, padres y dirigentes, es muy difícil cambiar esta realidad”, sostuvo, dejando en claro que la solución requiere un trabajo conjunto y sostenido en el tiempo.
La preocupación no es menor: el fútbol juvenil representa la base del deporte en la provincia, y los comportamientos que se naturalicen en estas etapas pueden marcar el futuro de los jugadores dentro y fuera de la cancha. Por eso, desde la LIFI insisten en la necesidad de reforzar controles, aplicar sanciones cuando corresponda y, sobre todo, generar conciencia.
En un escenario donde la violencia parece ganar terreno, el mensaje es claro: el fútbol formativo necesita volver a sus raíces, priorizando la educación y el respeto por sobre cualquier resultado.
