Alarma en Avellaneda: Racing perdió ante Tigre y profundizó su mal arranque en el Torneo Apertura
Racing atraviesa un momento delicado. La derrota por 3-1 ante Tigre en Avellaneda encendió todas las alarmas y profundizó un inicio de Torneo Apertura muy por debajo de las expectativas. La Academia volvió a cometer errores determinantes, mostró falencias en todas sus líneas y sigue sin encontrar respuestas futbolísticas ni anímicas.
El equipo dirigido por Gustavo Costas —o el cuerpo técnico de turno, según corresponda— no logró sostener la intensidad del partido y fue superado por un Tigre eficaz, que aprovechó cada desconcentración defensiva para golpear en los momentos justos. Racing tuvo la pelota por largos pasajes, pero careció de claridad en los últimos metros y pagó caro su falta de solidez.
Errores repetidos y falta de reacción
Uno de los aspectos que más preocupa en el mundo Racing es la reiteración de errores individuales y colectivos. Desatenciones en el fondo, problemas en la marca y una transición defensiva deficiente volvieron a quedar expuestas. A eso se sumó una preocupante falta de reacción tras los goles recibidos, una constante en este arranque de campeonato.
El descuento académico sirvió apenas para maquillar el resultado, pero no alcanzó para cambiar el desarrollo ni el ánimo de un equipo que terminó el encuentro envuelto en dudas y cuestionamientos.
Tigre, práctico y efectivo
Del otro lado, Tigre mostró una versión ordenada y contundente. Sin brillar, fue eficaz y supo capitalizar cada error de su rival. Con un planteo inteligente, el Matador se llevó tres puntos de oro de Avellaneda y confirmó que sabe competir incluso en escenarios complejos.
Preocupación en Racing
Con esta nueva caída, Racing acumula resultados negativos y no logra despegar en el Apertura, algo que empieza a generar inquietud entre los hinchas. El margen de error se achica y la necesidad de una reacción inmediata se vuelve urgente para evitar que la crisis futbolística se profundice.
El próximo compromiso aparece como una prueba clave para medir el carácter del equipo y la capacidad del cuerpo técnico para encontrar soluciones. En Avellaneda, el mensaje es claro: la paciencia comienza a agotarse.
