La Premier League no siempre es el paraíso: la larga lista de españoles que probaron y volvieron
La atracción de la Premier League es indiscutible: poderío económico, estadios llenos y una visibilidad global incomparable. Sin embargo, para muchos futbolistas españoles, el sueño inglés terminó convirtiéndose en una experiencia breve y frustrante. Fer López es el último nombre en sumarse a una lista que no deja de crecer.
El delantero del Celta completó en pocos meses el viaje Liga–Premier–Liga, una ruta cada vez más transitada por jugadores que parten seducidos por el fútbol inglés y regresan sin haber logrado consolidarse. La historia se repite una y otra vez.
No todos corren la misma suerte. Hay casos de éxito rotundo como Cesc Fàbregas, Xabi Alonso, Fernando Torres, David Silva, Santi Cazorla, Azpilicueta, Jesús Navas, Mikel Merino o Cucurella, que se adaptaron y triunfaron. Otros cumplieron sin brillar —Morientes, Del Horno, Negredo, Ceballos o Álex Moreno—. Pero también está el grupo más numeroso: los que probaron y volvieron.
Piqué, Aspas y la cara B del fútbol inglés
Uno de los ejemplos más emblemáticos es el de Gerard Piqué. En 2004 dejó la cantera del Barcelona para formarse en el Manchester United de Alex Ferguson. La experiencia fue dura: pocas oportunidades y una cesión al Zaragoza antes de regresar a Inglaterra. Finalmente, el Barça lo repatrió por unos cinco millones de euros, iniciando una carrera legendaria.
“A veces no entendés por qué no jugás, pero estaban Rio Ferdinand y Vidic”, reconoció Piqué años después.
También Iago Aspas vivió esa cara B. El Liverpool pagó cerca de nueve millones por él en la temporada 2013/14, pero nunca logró hacerse un lugar en un equipo dominado por Luis Suárez y Sturridge. Disputó apenas 379 minutos sin convertir goles. Tras una cesión fallida al Sevilla, volvió al Celta, donde se transformó en el mejor jugador de su historia.
“Son momentos duros, no jugás y no disfrutás”, confesó el delantero gallego.
Nolito, Bryan Gil y las dificultades de adaptación
El caso de Nolito refleja otro obstáculo frecuente: la adaptación personal y familiar. El Manchester City de Guardiola pagó 18 millones por él en 2016, pero la feroz competencia y el contexto extradeportivo aceleraron su salida tras una sola temporada.
“Mi hija parecía que vivía en una cueva, a las cinco de la tarde ya estaba todo oscuro”, relató el atacante, que regresó a España para jugar en el Sevilla.
Algo similar ocurrió con Bryan Gil, cuyo paso por el Tottenham estuvo marcado por cesiones constantes y falta de continuidad. Tras varias idas y vueltas entre Inglaterra y España, terminó encontrando estabilidad en Girona, que finalmente apostó por su fichaje definitivo.
Jóvenes promesas y apuestas que no prosperaron
La lista se amplía con nombres como Eric García, formado en el Manchester City pero sin continuidad; Saúl Ñíguez, que apenas sumó minutos en su cesión al Chelsea; Denis Suárez, fugaz en el Arsenal; Vallejo, sin lugar en el Wolverhampton; Lucas Pérez, Sandro, Juanmi, Aleix García, Roque Mesa y varios más.
En muchos casos, el patrón se repite: planteles plagados de estrellas, competencia feroz, adaptación cultural compleja y escaso margen de paciencia.
Un viaje cada vez más frecuente
El caso de Fer López confirma que el trayecto España–Premier–España ya no es una excepción. La Premier League sigue siendo un imán, pero también un terreno resbaladizo para futbolistas que brillan en LaLiga y descubren que el contexto inglés no siempre potencia sus virtudes.
El fútbol inglés no es un destino fallido por definición, pero sí exige una adaptación total —deportiva, mental y personal— que no todos logran completar. Y cuando eso no sucede, el regreso suele ser rápido.
