🗞️ Editorial | Por Dante Jorge Luna Los grises del reglamento y el sálvese quien pueda en la Liga Sanjuanina
Una vez más, los escritorios se transforman en un terreno de juego paralelo al campo de fútbol. En la Liga Sanjuanina de Fútbol, cada cierre de temporada parece abrir un nuevo capítulo donde los clubes buscan, más que resultados deportivos, resquicios legales o interpretaciones reglamentarias que les permitan escapar del descenso o alcanzar un beneficio extra.
El caso de Deportivo Aberastain, que en la última sesión del Consejo Directivo pidió la anulación de uno de los tres descensos argumentando irregularidades estatutarias, es apenas el ejemplo más reciente de una conducta repetida año tras año: la de buscar en los papeles lo que no se consiguió en la cancha.
No se trata de un club ni de una dirigencia en particular. Es una cultura que se ha instalado en buena parte del fútbol sanjuanino: la del sálvese quien pueda, donde se intenta forzar interpretaciones, revisar acuerdos ya aprobados o rescatar tecnicismos de los reglamentos para torcer un resultado que el deporte ya dictó.
Los dirigentes saben —porque lo aprobaron— que la reducción de equipos y los tres descensos fueron parte de un consenso general al inicio de la temporada. Pero cuando los números apremian y el descenso asoma, algunos buscan los puntos y las comas del reglamento para encontrar allí un salvavidas que el juego no les dio.
El fútbol sanjuanino necesita madurez institucional. No se puede construir una liga seria si cada año se pretende reescribir las reglas según la conveniencia del momento. Las normas están para cumplirse, no para reinterpretarse cuando los resultados no acompañan.
Mientras los reclamos y presentaciones se multiplican, el verdadero espíritu competitivo —ese que se forja en los entrenamientos, en el sacrificio y en los 90 minutos— se diluye entre carpetas, notas y discusiones reglamentarias. Y lo que debería ser una fiesta del deporte, termina convertido en una novela de pasillos y sesiones eternas.
Quizás sea hora de mirar menos los estatutos y más el césped. Porque en definitiva, los campeonatos se ganan y se pierden jugando, no redactando notas ni buscando atajos en los reglamentos.
