El Atlético de Madrid de Diego Simeone volvió a demostrar su condición de especialista en eliminatorias directas al liquidar al Barcelona en las semifinales de la Copa del Rey con un vendaval en el primer tiempo. Cuatro goles en 45 minutos en el Metropolitano reflejaron el modo arrollador del conjunto colchonero para resolver los duelos a doble partido, con el 2-0 de Antoine Griezmann incluido a los 14 minutos y con Koke dirigiendo la orquesta desde el mediocampo. Simeone celebró en el banquillo la ejecución perfecta de su plan.
Una seña de identidad que perdura
Esta forma de liquidar eliminatorias en el primer acto no es nueva para el Atlético. El 9 de abril de 2014, en cuartos de final de la Champions League, un gol de Koke a los cinco minutos bastó para tumbar al Barcelona de Messi, Neymar, Iniesta, Xavi y Cesc tras el 1-1 en el Camp Nou. Fue el primer gol del canterano en la máxima competición continental, precisamente ante el mismo rival contra el que había debutado en el Atlético casi cinco años antes.
Dos años después, el 13 de abril de 2016, Griezmann anotó antes del descanso para comenzar a despedir al Barcelona de Luis Enrique (que había ganado el triplete en 2015) de la Champions League. El francés cabeceó de manera inapelable un centro con el exterior de Saúl, haciendo estéril la estirada de Ter Stegen.
Koke y Griezmann, tan vigentes como la fórmula del Cholo
Diez años después de aquellos hitos, Koke y Griezmann siguen siendo piezas centrales del esquema de Simeone. Acompañados de otros intérpretes y con un estilo evolucionado, pero manteniendo la misma esencia que ha convertido al Atlético en un ciclón por la vía rápida. Con el 2-0 de Griezmann en el 14′ y Koke dirigiendo la orquesta, el Metropolitano volvió a ser testigo de cómo el plan perfecto del Cholo se ejecuta una y otra vez.