La era Klopp en Alemania arrancó con otro tropiezo: Grecia ganó de visitante
La selección alemana, que venía de empatar con Países Bajos en el debut de Jürgen Klopp, perdió 1-0 en casa ante Grecia. El equipo heleno quedó como líder del Grupo 2 de la Liga A de la Nations League.
Alemania puso en manos de Jürgen Klopp el proyecto de una renovación profunda, tras otra decepción mundialista. Sin embargo, el comienzo del nuevo ciclo no despega: después del empate ante Países Bajos, en el que Ter Stegen terminó salvando al equipo, la selección cayó 1-0 como local frente a Grecia. El resultado dejó a los helenos en lo más alto del Grupo 2 de la Liga A de la Nations League y volvió a exponer las dificultades que también tuvieron los ciclos de Hansi Flick y Julian Nagelsmann para encontrar impulso.
Klopp convocó a más de 40 futbolistas con la intención de observar alternativas y modificó cinco nombres respecto del equipo que había empatado en su estreno. Uno de los cambios fue en el arco: Ter Stegen le dejó su lugar a Nübel. Adeyemi, en cambio, volvió a ser titular.
Del lado griego, no estuvieron Kourbelis ni Kostoulas, una de las jóvenes promesas del plantel. Grecia apostó por un sólido 4-4-2, que combinó orden defensivo y una salida rápida cada vez que recuperó la pelota. A los seis minutos, Karetsas avisó con una acción individual desde el vértice derecho del área: amagó dos veces y buscó el ángulo más lejano, mientras Nübel siguió el remate con la mirada.
El talentoso futbolista, incorporado por el Borussia Dortmund durante el último mercado de verano, fue una de las figuras más lúcidas del encuentro, aunque durante largos tramos también debió retroceder para cubrir la banda derecha. Alemania tuvo más posesión, pero le faltaron ideas al llegar a tres cuartos de cancha, pese a que Klopp mantuvo a Kimmich y Nmecha en el doble pivote. Adeyemi fue el atacante alemán que más logró desordenar el partido cuando se movió hacia la izquierda.
Sin embargo, desperdició un mano a mano tras conducir desde campo propio ante Tzolakis, quien poco después voló para desviar otro remate suyo desde fuera del área. El atacante del Barcelona tampoco estuvo preciso en la definición, aunque su movilidad llevó a Jovanovic a reemplazar en el descanso a Vagiannidis, condicionado por una tarjeta amarilla. Conté, que había pasado inadvertido en la primera parte, volvió a probar desde la medialuna, mientras Tzolakis también respondió ante un tiro libre de Kimmich que buscaba el ángulo.
Alemania elevó la intensidad durante el primer tramo del segundo tiempo, pero no consiguió sostenerla. A los 64 minutos, Klopp movió el banco: ingresaron Wirtz y Burkardt, quien formó una dupla de ataque con un Ebnoutalib que recibió poca asistencia. Mientras el equipo se acomodaba, Ioannidis tuvo una ocasión clara para Grecia, pero envió afuera su mano a mano frente a Nübel.
La chance reforzó la confianza visitante y anticipó el desenlace de un partido en el que Alemania seguía sin traducir su dominio de la pelota en peligro sostenido. A poco más de un cuarto de hora del final llegó el gol decisivo. Pavlidis bajó unos metros para cambiar el juego hacia Tzolis, que ganó la línea de fondo y asistió hacia atrás para que Kourbelis definiera.
Alemania acumuló imprecisiones y apenas inquietó con un disparo de Gnabry que terminó en las manos del arquero. No hubo una reacción suficiente para evitar la derrota: al cierre, Klopp fue captado con una sonrisa irónica, en una imagen que resumió el desconcierto de un inicio que todavía no ofrece respuestas para el seleccionado alemán.
