La UEFA no implementará la “Ley Vinicius”: considera que limitaría la libertad de expresión de los jugadores
La Unión de Asociaciones Europeas de Fútbol (UEFA) decidió no avanzar con la denominada “Ley Vinicius”, una iniciativa que había cobrado fuerza en los últimos años tras los reiterados episodios de racismo sufridos por el delantero brasileño Vinicius Jr. durante distintos encuentros del fútbol español.
La propuesta buscaba otorgar mayores facultades a los futbolistas para denunciar actos discriminatorios durante los partidos e incluso contemplaba la posibilidad de detener los encuentros cuando se produjeran insultos racistas desde las tribunas. Sin embargo, la UEFA optó por no incorporarla a su reglamentación.
Según explicó el organismo europeo, una norma de estas características podría generar restricciones a la libertad de expresión de los propios jugadores, motivo por el cual considera que no es el camino adecuado para combatir este tipo de situaciones.
La postura de la UEFA no implica un cambio en su política de tolerancia cero contra el racismo. Por el contrario, la entidad aseguró que continuará aplicando los protocolos vigentes, que incluyen advertencias por megafonía, interrupciones temporales de los partidos y, en casos extremos, la suspensión definitiva de los encuentros cuando existan comportamientos discriminatorios por parte del público.
La denominada “Ley Vinicius” tomó notoriedad luego de los numerosos episodios de insultos racistas que sufrió el atacante del Real Madrid en distintos estadios de España. A partir de esos hechos surgieron distintas propuestas para endurecer las sanciones y ofrecer mayores herramientas de protección a los futbolistas víctimas de discriminación.
No obstante, la UEFA entiende que el marco reglamentario actual ya contempla mecanismos para actuar frente a estos hechos y considera más efectivo reforzar la aplicación de los protocolos existentes, junto con campañas de prevención y sanciones ejemplares para clubes e hinchas responsables de conductas racistas.
La decisión del máximo organismo del fútbol europeo reabre el debate sobre cuáles son las mejores herramientas para combatir el racismo en los estadios, un problema que continúa siendo una de las principales preocupaciones del deporte a nivel internacional.
