Murió Roberto “Roquiño” Mallea, histórico de Alianza que llegó a la Selección Argentina

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El exfutbolista, expresidente de Atlético de la Juventud Alianza y fiscal de la Justicia de San Juan falleció este jueves 1 de octubre. Como lateral izquierdo construyó una extensa trayectoria en el Lechuzo, jugó en Instituto de Córdoba y fue convocado por César Luis Menotti para el seleccionado que se preparaba para los Juegos Olímpicos de Moscú 1980.

El fútbol y el ámbito judicial de San Juan recibieron este jueves 1 de octubre de 2026 la noticia del fallecimiento de Roberto Narciso “Roquiño” Mallea Marcucci, una figura cuya trayectoria estuvo atravesada por dos actividades que ocuparon buena parte de su vida: el fútbol y la Justicia.

Mallea fue futbolista y posteriormente presidente de Atlético de la Juventud Alianza, institución con la que mantuvo un vínculo desde su infancia. También llegó al fútbol de Primera División con Instituto de Córdoba y formó parte del seleccionado argentino que se preparaba para disputar los Juegos Olímpicos de Moscú 1980.

Paralelamente desarrolló una extensa carrera dentro del Poder Judicial de San Juan. Al momento de su fallecimiento se desempeñaba como fiscal de la UFI ANIVI, la Unidad Fiscal de Investigación dedicada al abordaje de causas vinculadas con niños, niñas y adolescentes víctimas o testigos de delitos contra la integridad sexual.

Las primeras informaciones conocidas durante la mañana indicaron que Mallea atravesaba un cuadro de salud delicado desde la semana pasada, cuando sufrió una descompensación mientras caminaba. Fue asistido y los estudios determinaron que había sufrido un episodio cardíaco. Posteriormente quedó internado, le colocaron un stent y los médicos detectaron otras arterias comprometidas. Estaba prevista una nueva intervención, pero su cuadro se agravó y finalmente se produjo su fallecimiento.

Roquiño Mallea y una vida futbolística ligada a Alianza

Para reconstruir la historia deportiva de Mallea hay que remontarse a su adolescencia.

Se crió en el Barrio Atlético y comenzó desde muy chico su relación con Atlético de la Juventud, institución que posteriormente, luego de la fusión con Alianza de Santa Lucía, pasó a conformar Atlético de la Juventud Alianza.

Mallea llegó muy joven a Primera División. Las reseñas históricas coinciden en que fue Ernesto Picot quien lo promovió desde las divisiones inferiores. En las categorías juveniles había llegado a desempeñarse como número 10, pero cuando dio el salto a Primera fue ubicado como marcador de punta izquierdo, posición que terminaría acompañándolo durante prácticamente toda su carrera.

Fue precisamente durante aquellos primeros años cuando apareció el apodo que lo acompañaría durante el resto de su vida: “Roquiño”.

En una entrevista publicada en 2012, el propio Mallea explicó que el sobrenombre había surgido de un cronista de apellido Muñoz, de Diario de Cuyo, aunque reconocía que nunca había sabido exactamente cuál había sido el origen o significado del apodo.

Un lateral izquierdo que marcó una época en el Lechuzo

Mallea se consolidó como marcador de punta por izquierda y se transformó en uno de los nombres identificados con una de las etapas deportivas más importantes de Atlético de la Juventud Alianza.

Los registros históricos del club lo ubican como integrante de los planteles campeones de 1982, 1984, 1985, 1986, 1987 y 1988, una sucesión de títulos que convirtió a aquella generación en una referencia dentro del fútbol sanjuanino.

También participó de los Torneos Regionales y formó parte de la etapa en la que Alianza consiguió proyectarse fuera de la provincia.

Uno de esos capítulos fue el camino hacia el Campeonato Nacional de 1985. Alianza logró la clasificación después de una recordada campaña y Mallea integró aquel equipo como lateral izquierdo. En uno de los encuentros determinantes frente a Gimnasia de Mendoza, el conjunto sanjuanino formó con Jorge Manzanares; Aldo Rodríguez, Eduardo Foressi, Rubén Ceballos y Roberto Mallea; Hubert Piozzi, Daniel Ferrero y José Luis Gaitán; David Pelletan, Luis Scatolaro y Mario Delgado, bajo la conducción de Gualberto Muggione.

Su carrera en Alianza, sin embargo, tuvo un capítulo que excedió ampliamente los límites del fútbol provincial.

El partido que abrió las puertas de la Selección Argentina

En 1980 apareció una oportunidad que colocó a Roquiño Mallea frente a la posibilidad de representar oficialmente a la Argentina.

Mallea y Mario “Lechuga” Agüero fueron convocados para reforzar a Gutiérrez Sport Club de Mendoza en un amistoso frente a la Selección Argentina dirigida por César Luis Menotti.

Del otro lado estaba el seleccionado campeón del mundo de 1978, con nombres como Ubaldo Fillol, Jorge Olguín, Daniel Passarella, Alberto Tarantini, Américo Gallego, Diego Armando Maradona, Leopoldo Luque y Daniel Valencia.

Argentina ganó aquel encuentro por 8 a 0, pero el resultado terminó siendo secundario para la historia personal de Mallea.

Su actuación llamó la atención del cuerpo técnico nacional.

Después de ese partido, Menotti convocó a Mallea y a Carlos Ereros para incorporarse al plantel argentino que se preparaba con vistas a los Juegos Olímpicos de Moscú 1980.

El sanjuanino elegido para el equipo olímpico de Menotti

La convocatoria no quedó solamente en una prueba.

Mallea integró formalmente el grupo de 18 futbolistas seleccionados para trabajar con vistas a Moscú 1980.

La nómina incluía a Rubén Rossi, Daniel Sperandio, Osvaldo Rinaldi, Jorge Gutiérrez, Silvano Espíndola, Luis Oropel, Carlos Damián Randazzo, Luis Hoyos, Roberto Narciso Mallea, Francisco Ruiz, Luis Barrientos, Adrián Puentedura, Juan Carlos Santillán, Enrique Nieto, Eusebio Roldán, Miguel Rodríguez, Juan José Meza y Carlos Ereros.

El dato quedó incluso registrado en documentación de la AFA correspondiente a aquel proceso de preparación.

Mallea entrenó primero en Tucumán y posteriormente el plantel se concentró en José C. Paz.

La planificación indicaba que desde allí el seleccionado viajaría directamente hacia Moscú.

Pero el viaje nunca se produjo.

El boicot que dejó a Roquiño sin los Juegos Olímpicos de Moscú

Los Juegos Olímpicos de 1980 quedaron atravesados por el conflicto político internacional derivado de la invasión soviética de Afganistán.

Estados Unidos impulsó un boicot contra los Juegos de Moscú y Argentina finalmente decidió no participar.

La determinación dejó sin competencia olímpica al seleccionado del que formaba parte Mallea.

Roquiño había quedado a las puertas de disputar uno de los acontecimientos deportivos más importantes del mundo. Durante aquel proceso compartió entrenamientos con futbolistas que integraban una generación de enorme proyección dentro del fútbol argentino.

Años después recordaría aquella situación y el impacto que tuvo sobre su carrera. La experiencia con la Selección, pese a no terminar en Moscú, abrió otra puerta.

De Alianza a Instituto de Córdoba

La proyección conseguida por Mallea le permitió llegar a Instituto de Córdoba, que por entonces competía en la máxima categoría del fútbol argentino.

Había existido anteriormente un interés cuando Cayetano Rodríguez dirigía al conjunto cordobés, aunque inicialmente no hubo acuerdo con Alianza.

La transferencia finalmente se concretó posteriormente y Mallea jugó en Instituto durante la temporada 1980/81, en una etapa en la que el equipo estuvo dirigido por Alfio “Coco” Basile.

El paso por Córdoba significó para el lateral sanjuanino competir en el fútbol de Primera División.

Sin embargo, aquella etapa no terminó convirtiéndose en una salida definitiva de San Juan.

Mallea regresó posteriormente a Alianza y retomó la extensa relación deportiva que mantendría con el club durante buena parte de su vida.

El regreso y una carrera que se extendió hasta los 35 años

A diferencia de muchos futbolistas que finalizan tempranamente su actividad, Roquiño prolongó considerablemente su carrera.

Después de su experiencia en Instituto regresó al Lechuzo y continuó defendiendo sus colores durante diferentes generaciones.

Su último gran capítulo como jugador llegó incluso en la década del 90.

Mallea integró el plantel de Alianza que disputó la primera edición del Torneo Argentino A, correspondiente a la temporada 1995/96.

Finalmente dejó la actividad en marzo de 1996, cuando tenía 35 años.

De esa manera cerró una carrera que había comenzado siendo adolescente y que lo llevó desde el fútbol de San Juan hasta la Primera División argentina y la Selección Nacional.

Pero su historia con Alianza estaba lejos de terminar.

De ídolo dentro de la cancha a presidente de Alianza

Dieciséis años después de su retiro, Roquiño volvió a ocupar un lugar central en la vida institucional del club.

El 1 de agosto de 2012 asumió la presidencia de Atlético de la Juventud Alianza, sucediendo en el cargo a Sergio Miadosqui.

Mallea encabezó la única lista presentada para aquella renovación de autoridades.

Al momento de asumir fijó entre sus prioridades completar diferentes obras de infraestructura, organizar las divisiones inferiores y sostener las distintas disciplinas del club. También reconocía que el gran objetivo deportivo era conseguir un ascenso.

Su presidencia terminó extendiéndose mucho más de lo que inicialmente había imaginado.

Roquiño permaneció al frente de Alianza durante más de diez años, desde agosto de 2012 hasta el 6 de diciembre de 2022.

Durante esa década volvió a vivir desde otro lugar las competencias locales y nacionales del club que lo había formado.

Uno de los momentos deportivos de mayor expectativa de su gestión ocurrió en febrero de 2022, cuando Alianza llegó a disputar ante Atlético Paraná una final por el ascenso al Federal A en Río Cuarto.

Mallea, entonces presidente, sintetizó el objetivo que había perseguido durante años: “Esperemos lograr el ascenso y darle a los hinchas el ascenso que tanto ansían y que tanto ha peleado por esto”.

En diciembre de ese mismo año terminó su ciclo institucional.

Daniel “Pipa” Garipe asumió la presidencia y reemplazó a Mallea después de sus diez años consecutivos al frente del Lechuzo.

El fútbol también continuó en su familia

La relación de los Mallea con el fútbol trascendió a Roquiño.

En 2020 se produjo una particular coincidencia generacional cuando su hijo Nicolás Mallea, que entonces jugaba en las inferiores de San Lorenzo de Almagro, fue convocado al seleccionado juvenil argentino conducido por Pablo Aimar.

Cuarenta años después de la citación de Roberto por Menotti, otro integrante de la familia recibía el llamado de la Selección Argentina.

En aquella época, otro de sus hijos, Facundo, integraba un selectivo de jóvenes futbolistas de San Martín de San Juan.

Una carrera paralela dentro de la Justicia sanjuanina

Mientras continuaba relacionado con el fútbol, Mallea desarrolló una extensa trayectoria dentro del Poder Judicial.

Su actividad en Tribunales comenzó varias décadas atrás y estuvo fundamentalmente vinculada al fuero penal.

Con el paso de los años avanzó dentro de la estructura judicial hasta desempeñarse como prosecretario del Tercer Juzgado Correccional.

En 2012 fue propuesto y posteriormente designado Fiscal Correccional Nº1. Los antecedentes de su designación quedaron registrados en la Cámara de Diputados de San Juan.

Con la transformación posterior del sistema penal sanjuanino continuó desempeñando funciones dentro del Ministerio Público Fiscal.

En los últimos años integró la UFI ANIVI, especializada en investigaciones vinculadas con niños, niñas y adolescentes víctimas o testigos de delitos contra la integridad sexual.

Precisamente en esa función continuaba trabajando hasta los días previos a su fallecimiento.

Una historia atravesada por Alianza, la Selección y la Justicia

La muerte de Roberto “Roquiño” Mallea cierra una trayectoria con capítulos poco habituales dentro del deporte sanjuanino.

Fue lateral izquierdo, disputó la Primera División local desde adolescente, ganó seis campeonatos con Alianza, jugó torneos regionales y nacionales, vistió la camiseta de Instituto de Córdoba y llegó a formar parte del grupo elegido por César Luis Menotti para representar a la Argentina en Moscú 1980.

Después de retirarse volvió al mismo club desde la conducción institucional y permaneció durante más de una década como presidente.

En paralelo construyó su carrera profesional dentro de la Justicia de San Juan hasta desempeñarse como fiscal.

Alianza fue, de todos modos, el hilo conductor de su historia deportiva: allí se formó, allí debutó, allí ganó campeonatos, allí terminó su carrera como futbolista y allí regresó años después para ocupar la presidencia.

Este jueves 1 de octubre de 2026, su fallecimiento generó repercusión tanto en el ámbito judicial como en el fútbol sanjuanino.

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