El receso provocado por el Mundial 2026 le abrió una ventana clave a Boca. Con el plantel licenciado, sin competencia oficial hasta fines de julio y tras la salida de Claudio Úbeda, la dirigencia encabezada por Juan Román Riquelme puso en marcha una doble estrategia: mejorar las condiciones de La Bombonera y definir al nuevo entrenador que intentará encauzar el rumbo futbolístico del club.
Mientras en los despachos se multiplican las reuniones para elegir al sucesor de Úbeda, puertas adentro del estadio comenzaron importantes trabajos de mantenimiento sobre el campo de juego. Las tareas incluyen la remoción de sectores del césped, reacondicionamiento del suelo y un nuevo proceso de siembra para llegar en óptimas condiciones al segundo semestre.
La Bombonera cambia de cara
Las obras se concentran especialmente en la zona cercana a los palcos, uno de los sectores más complejos del estadio debido a la escasa exposición solar que recibe durante gran parte del año. Allí se utilizan maquinarias pesadas para mejorar el drenaje y la calidad del terreno antes de la resiembra definitiva.
La dirigencia entiende que el parate mundialista representa una oportunidad ideal para realizar trabajos que serían prácticamente imposibles durante el calendario habitual de competencia. Por eso, el objetivo es que La Bombonera presente una imagen renovada cuando el equipo vuelva a jugar oficialmente.
La prioridad: encontrar un nuevo DT
Paralelamente, Boca atraviesa otro proceso determinante. Tras la salida de Claudio Úbeda, el club busca un entrenador que pueda asumir la conducción de un plantel golpeado por la eliminación de la Copa Libertadores y que tendrá como principal desafío la disputa de la Copa Sudamericana.
Entre los nombres que circulan en el mundo xeneize aparece con fuerza Gustavo Costas, aunque hasta el momento la dirigencia no oficializó ninguna decisión. También surgieron otros candidatos en las últimas horas, mientras el Consejo de Fútbol analiza el perfil que necesita el equipo para afrontar la segunda mitad de la temporada.
Un semestre que definirá el rumbo del año
Boca volverá a la competencia a fines de julio, cuando dispute el repechaje de la Copa Sudamericana frente a O’Higgins y comience además su participación en el Torneo Clausura. Por eso, la institución trabaja contrarreloj en dos frentes considerados fundamentales: dejar el estadio en condiciones óptimas y encontrar cuanto antes al entrenador que encabece la reconstrucción deportiva.
Con la presión de los resultados y la necesidad de recuperar protagonismo internacional, Boca aprovecha el receso para reorganizarse. La Bombonera ya está en obra; ahora resta conocer quién será el encargado de dirigir al equipo en la búsqueda de un título que calme las aguas en la Ribera.