Rosario Central celebró la Supercopa con una multitud y una provocación a Verón
Miles de hinchas recibieron al plantel en el Monumento a la Bandera tras la consagración en la Supercopa Internacional. La fiesta incluyó a Ángel Di María entre los festejos y la exhibición de una tapa de ataúd con imágenes y mensajes dirigidos a Juan Sebastián Verón y Estudiantes.
La alegría de Rosario Central se extendió por toda la ciudad después de la consagración en la Supercopa Internacional 2026. Ni la postergación del festejo impidió que miles de hinchas se acercaran al Monumento a la Bandera para recibir al plantel, que sumó su tercer título en tres años y la decimocuarta estrella al escudo del Canalla. Las polémicas, los disturbios sobre el final del partido y los audios del VAR no opacaron una celebración que convirtió parte de Rosario en un carnaval.
Los jugadores llegaron en un colectivo ploteado con los colores del club y la inscripción “Campeón Supercopa Internacional 2026”. Entre el humo, las banderas, la pirotecnia y los cánticos, levantaron y revolearon el trofeo mientras la multitud los recibía como héroes. El azul y el amarillo dominaron el paisaje de la plaza y de las calles cercanas.
En medio de los festejos, algunos integrantes del plantel exhibieron la tapa de un ataúd con mensajes contra Juan Sebastián Verón y Estudiantes. De un lado aparecían una foto del exfutbolista y la frase “porteño llorón”; del otro, las siglas “EDLP QEPD” junto a otra imagen de Verón y su apellido. Entre los jugadores que la mostraron desde el techo del micro estuvieron Franco Ibarra y Gaspar Duarte.
Una de las imágenes más destacadas de la noche fue la de Ángel Di María celebrando junto a los hinchas. “Todos me quieren retirar, pero no va a pasar. Lo digo siempre: no me quiero retirar. Quería volver al fútbol argentino.
Quiero seguir ganando cosas, ser campeón”, había dicho semanas atrás. Apenas 20 días después, volvió a darle una alegría al club de sus amores. Al ritmo de la percusión y de los temas de la banda rosarina, el Fideo agitó los brazos y acompañó el aguante de los fanáticos.
El resto del plantel tampoco se quedó al margen. Más de 30 jugadores se subieron al techo del colectivo y siguieron el clima de la celebración con saltos, gritos y canciones. La multitudinaria recepción le aportó un impulso anímico al equipo dirigido por Almirón, que atraviesa la recta final con la intención de pelear por el Clausura y la tabla anual.
La fiesta oficial estaba prevista para las 19, pero los hinchas habían empezado a ocupar las calles varias horas antes. Con camisetas, banderas, bombos y bengalas, se acercaron al punto de encuentro mientras la caravana crecía minuto a minuto y teñía de azul y amarillo distintos sectores de Rosario. Familias, grupos de amigos y simpatizantes de todas las edades hicieron de la espera una parte de la celebración que quedará en el recuerdo de los hinchas.
